viernes, 20 de febrero de 2009

La hormiga

Una hormiga me transita. Creo que se acerca a mi cara, el pánico no me deja dar un salto y correr. Veo como su figura va agrandándose.
Sus patas enormes me envuelven, lucho, grito. Es inútil. Va introduciéndose en mí, la costra oscura de sus ojos esta clavada en mi mirada de espanto, en mis oídos la ponzoña de sus tenazas inyectan su plasma.
La fiebre me ahoga, sudo incontrolablemente, el animal chapotea, me oprime contra él. Somos un cuerpo viscoso, retorciéndose como una roca entre los espasmos de un volcán.
Sus chillidos hacen sangrar mis oídos, mi sangre es negra, huelo de pronto la miasma ácida de la muerte – hormiga y la nauseas me atragantan. La sostengo de la cabeza, trato de despedazarla, pero su cuerpo hierve, no soporto su calor.
Tiembla por momentos. Pierde fuerza. Su cuerpo se vuelve esponjoso, mi piel está bañada de una melaza oscura y tibia. La hormiga agoniza; su forma se deshace, diluyéndose sobre mí como cera candente. No siento dolor, me escurro hacía fuera con las pocas fuerzas que me quedan. No puedo erguir el cuerpo, repto y mis piernas ganan velocidad, las miro: son muchas, son enormes.

2 comentarios:

El caminante dijo...

Mientras lentamente ascendía hacia la cumbre de todo sueño moderno, aproximándome cada vez más al maravilloso antro de diversión, con la nueva camisa negra con sus llamativas rayas blancas,notables bajo la luz negra. Fui internandome lentamente en aquella jungla civilizada. Estaban todos, desde el rey león hasta la mas insignificante mariquita. Me abrí paso entre ellas, fui directo hasta la barra para pedir una birrita. Hoy me tocaba estar solo, hoy no estaban los amigos, hoy era noche de levante.
Pasé lista a todos los animales presentes, me acerque a saludar al león para evitar inconvenientes, por más de que el zorro siempre lleve las de ganar, más vale prevenir que curar. Al volver a mi lugarcito que aún permanecía vacío en la barra, gracias al saludo de un conocido, pude percatarme de la presencia de la menos visible, pero más abnegada especie en aquella gran reunión del reino animal. Era la hormiguita más bonita que había visto en mi corta existencia. Por más de ser negrita igual a las demas hormiguitas, tenía algo distintivo, yo no sé si era la presencia, o tal vez ese par de tenazas que en ese momento parecían tan inofensivas. Ya no pude seguir con la birra, ni mucho menos prestando atención a aquel motín animalesco, solo sus ojos, semejantes a una gran costra inerme que me atribulaba dentro de su vacio infinito, que me llamaba, que me insitaba, que me provocaba. Tras dar unos pasos más de baile, la ví acercarse. Tal vez se había percatado de mi presencia o tal vez, de mi incansable y maliciosa mirada, que no se desprendía de ella ni por un solo segundo.
Fui por ella, estaba decidido a no descansar hasta poder tenerla en mi madriguera. Hoy era mi noche, estaba destinado a esto, aunque no supiera la sorpresa que me tenía preparado el siempre burlón hado.
Tras tomar otro par de birritas juntos, salteando los bailes y las promesas de amor, enfilamos lentamente, habriendonos paso entre la ya bastante extasiada concurrencia. Me condujo como si fueramos reptando, igual que ella por las finas ramitas de los arboles, por entre la multitud, como si estuviesemos caminando por las escurridizas callejuelas de la vida. Tras un breve instante, pudimos vislumbrar el final del bosque, y despedirnos hasta nuevo aviso del festín murguero de aquellos habitantes de la jungla de cemento, que se quedaban detras nuestro con todas sus penas y glorias, buscanco igual que ambos, escapar victoriosos de esta simbiosis eterna entre especies, si bien similares, pero antagónicas.
En un abrir y cerrar de ojos ya estabamos enfilando para la madriguera, evitando las estrellas incandescentes, por los pasadizos màs oscuros. Intentando animar la animalidad más recóndita. Yo estaba seguro de que no me restaba más que continuar y dar vida a la cadena alimentaria. Yo era el zorro, más ella no era solo una hormiguita...

El caminante dijo...

Maestro, me parecío muy bueno el cuento. Me llamo mucho la atención. Me gusta la descripción que hace. Te deje el siguiente comentario y por sobre todo como una introduccion a tu cuento según lo que a mi me dio a entender el mismo. Espero que no te moleste, y si no es la interpretación correcta, espero que me comentes y me lo aclares.